Kintsugi: el arte de reparar

El Kintsugi es mucho más que una técnica de reparación de la cerámica. Se trata de una auténtica filosofía vital, que propone que las heridas que nos hacemos en el paso de la vida no han de ser ocultadas, sino vistas con orgullo.

Desde sus orígenes en el Japón medieval, el Kintsugi ha evolucionado hasta convertirse en una valiosa perspectiva vital que nos puede servir para afrontar nuestros problemas. Sigue leyendo el artículo si deseas saber más.

Origen y evolución del Kintsugi

El origen de la técnica del Kintsugi se remonta cinco siglos atrás, en el Japón gobernado por emperadores y señores samurái. Cuentan las historias que el poderoso  shogun (gobernador)  Ashikaga Yoshimasa quiso reparar dos de sus tazas favoritas para la ceremonia del té, para lo cual envió sendas piezas a China.

 A la vuelta, el shogun quedó decepcionado con el resultado: los artesanos chinos se limitaron a unir los trozos con unas burdas grapas. Como no estaba contento con el resultado, se dedicó a buscar por todo Japón a los más finos artesanos de la cerámica para reparar sus preciadas piezas.

Finalmente, unos artesanos utilizaron un barniz espolvoreado en oro y encajaron las piezas. Esta técnica, que fue bautizada como Kintsugi (carpintería en oro), realza las fracturas de los objetos y cambia por completo la significación y la belleza de los mismos.  

La técnica de la reparación en oro

El Kintsugi consiste básicamente en reparar los trozos de la cerámica con barniz de resina mezclado con oro o plata, limarla hasta obtener una superficie parecida a la original y esperar a que se seque. El secado es el punto clave de esta técnica, pues se trata de un proceso que puede llevar semanas o incluso meses.

Una vez terminado el proceso, tendremos un objeto completamente diferente al anterior, cuyas heridas forman parte fundamental de su belleza. De hecho, en muchas ocasiones el objeto reparado con el Kintsugi es mucho más valioso que el objeto original.

Dado que no es posible romper dos objetos de forma idéntica, cada objeto reparado con este arte es único e irrepetible, lo cual los hace objetos muy codiciados en el mercado y por algunos coleccionistas de arte.

Hoy en día el Kintsugi se ha vuelto popular y se pueden encontrar kits con los que podemos realizar esta técnica sin problemas. Sin embargo, si prefieres encontrar los materiales por tu cuenta, necesitarás:

  • Pegamento epoxi
  • Resina epoxi
  • Polvo de oro (u otro material)
  • Un pincel
  • Palos de madera

Y sobre todo, paciencia. La paciencia es clave en todo el proceso, pues el secado de los materiales puede requerir días o semanas.

El lado filosófico del Kintsugi: las heridas que nos hacen más fuertes

El Kintsugi ha devenido en una manera de concebir los desafíos de la vida mucho más allá de una simple técnica de reparación. El hecho de mostrar las roturas e integrarlas como una parte esencial de la belleza del objeto ha sido comparado con la manera en la que las personas afrontamos las adversidades y las usamos para crecer.

Nuestro paso por la vida nos trae alegrías y sinsabores. Todos hemos sufrido la pérdida de seres queridos, experiencias traumáticas, rupturas sentimentales y un largo etcétera que forman parte del bagaje vital de la mayoría de nosotros. Todas estas experiencias negativas conforman, para bien o para mal, parte de la esencia de lo que somos.

El Kintsugi propone que nuestras heridas vitales conforman una parte muy relevante de nuestro yo, y han de ser mostradas con orgullo como algo que nos hace únicos.

El valor de la imperfección

Aparte de enseñarnos que los golpes de nuestra trayectoria vital forman parte esencial de nosotros, el Kintsugi nos anima a apreciar la belleza de las imperfecciones.

Al igual que la cerámica reparada con el arte de la carpintería en oro, muchas personas son capaces de alcanzar la verdadera perfección aceptando sus propias imperfecciones. Nuestros fallos pueden ser nuestras cicatrices de oro: marcas que nos hacen únicos e irrepetibles, dueños de nuestra propia historia y consecuentes con nuestro pasado.

Cicatrizar en oro: Kintsugi para la recuperación emocional

Si estás interesado en el Kintsugi como técnica de reparación no solo física, sino emocional, desde Canal Sénior te recomendamos el seminario online ‘Cicatrizar en oro: Kintsugi para la recuperación emocional’, de Cristina Andrés Andino, licenciada en psicología que se emitirá el próximo 25 de febrero dentro de la programación de nuestro ciclo #25NSénior. Ya puedes inscribirte para adentrarte en esta filosofía.

Cristina nos hablará sobre las posibilidades que tenemos de aprovechar las adversidades para nuestro crecimiento personal y profesional. Apúntate y el próximo 25 de febrero descubrirás más sobre esta apasionante forma de mirar la vida.

Ya está disponible el vídeo de esta sesión: ir al vídeo (recuerda que debes estar identificado para ver las grabaciones).

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