La historia de 5 pueblos de España sumergidos bajo el agua

En España hay alrededor de 500 localidades que han desaparecido. Pueblos fantasma que ya no aparecen en los mapas y a los que no hay forma de llegar. Están cubiertos bajo miles de metros cúbicos de agua, que surgió tras la construcción de las cientos de presas que cortaron el cauce de los ríos y por las que aparecieron los embalses y pantanos. En la mayoría de los casos, estas construcciones mastodónticas fueron levantadas durante el Franquismo.

A continuación, descubrimos la historia de 5 de estos pueblos que desaparecieron bajo el agua. Y si quieres conocer más sobre las historias de desplazados por la construcción de represas hidroeléctricas en España, no te pierdas el vídeo del seminario ‘Memorias ahogadas’, al que puedes acceder de forma totalmente gratuita registrándote en la plataforma Canal Sénior.

San Román de Sau (Barcelona)

La mayor parte del año solamente es visible el campanario de su iglesia románica del s. XI. El resto del pueblo permanece sumergido bajo las aguas del río Ter, pero durante la época de sequía es posible darse un paseo por sus calles y visitar lo que queda de alguno de sus edificios. El pueblo fue anegado en 1962 tras la construcción de la presa del pantano de Sau y su población se trasladó a la recién creada población de Vilanova de Sau.

Granadilla (Cáceres)

El caso de este pueblo extremeño es peculiar, aunque fue expropiado y se desalojó en la década de 1960 por la construcción del embalse de Gabriel y Galán, las aguas nunca llegaron a cubrir la localidad. Aún así, hoy en día permanece aislado y deshabitado.

Las Rozas de Valdearroyo (Cantabria)

Casi dos tercios del territorio del municipio cántabro de Valderredible se hayan bajo el agua. La razón se encuentra en la construcción en los años 50 del embalse del Ebro, que anegó toda la zona y en particular, toda la localidad de Las Rozas de Valdearroyo. Hoy en día una pasarela comunica la tierra con el antiguo campanario de la iglesia. El resto del pueblo ha desaparecido bajo el agua del Río Ebro.

Portomarín (Lugo)

Esta pequeña población, situada a orillas del Río Miño, tuvo que ser desalojada en 1962 por la construcción del embalse de Belesar. Sus habitantes no quisieron dejar nada atrás y trasladaron piedra a piedra la Iglesia de San Nicolás, de estilo románico. Hoy en día, cuando la sequía hace que baje el nivel del pantano, aún se pueden ver los restos de la antigua población, incluido su puente romano, ahora inundado bajo el agua.

Ribadelago (Zamora)

En la madrugada del 9 de enero de 1959 la tragedia se cebó con esta localidad zamorana cuando la rotura de la presa de Vega de Tera la inundó, destruyendo la mayoría de sus edificios. De los 540 habitantes de la villa, murieron 144. Los supervivientes se trasladaron a un nuevo asentamiento. En la actualidad el pueblo antiguo está siendo recuperado y ya cuenta con habitantes.

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